jueves, 10 de noviembre de 2016

Sheldon, el fútbol y el miedo a la oscuridad

     Sidney Sheldon figura como el séptimo escritor de ficción más vendido de todos los tiempos. En su vasta trayectoria supo crear verdaderos best sellers, con un sensible pulso narrativo que atrapan al lector hasta el último párrafo. Sus libros fueron leídos por millones de personas y no por nada lo llamaban “El maestro de la literatura de entretenimiento”.
     Algunos podrían llegar a pensar que el fútbol no tendría cabida dentro de sus obras, debido a las tramas y los temas con que armaba sus relatos. Porque para un escritor que centra sus historias en espionajes, traiciones, poder, dinero, ambiciones, miedos y enigmas, meter al fútbol, aunque sea de pasada, resulta un tanto complicado. Lo cierto es que en el 2004 apareció “¿Tienes miedo a la oscuridad?”, una novela que ya desde el título acapara la atención del lector.
     La historia es una típica narración Sheldoniana de intriga y misterio. Lo llamativo es que en un pasaje del libro se desarrolla una escena un tanto particular. En ella Kelly, una escultural modelo de raza negra con un pasado sombrío que le teme a la oscuridad, es cortejada por Mark Harris, un científico brillante que se desvive por caerle bien y que hace lo imposible por levantársela, incluso hacerle una pregunta para luego complacerla según lo que ella responda.
     —¿Qué es lo que más te gusta hacer Kelly?
     —Me encantan los partidos de fútbol. ¿Te gusta el fútbol?
     “Cagamos dijo Ramos”, habrá pensado el muchacho que no se esperaba esa respuesta ni por asomo. Sin embargo, lejos de desanimarse, le manifestó con un leve titubeo.
     —Este… Si…Me encantan... si, claro.
     Así fue como se salió con la suya y logró invitarla para ir el sábado al estadio del París Saint-Germain a presenciar el encuentro entre el Lyon y el Marsella. Como una pareja de tortolitos que se dispone a ver una película en un cine continuado se perdieron entre la multitud, fijando las miradas en el campo de juego.
     Demás está aclarar que el pobre flaco no cazaba una de fobal, pero en un heroico intento por estar a la altura de las circunstancias, no sólo consiguió las mejores ubicaciones en las tribunas, sino que también trató de aprender lo que más pudo en sólo tres días, con el solo fin de impresionar a la chica y no decir cualquier verdura. Tan bien hizo los deberes que terminó sabiendo más del juego y los jugadores que algunos comentaristas.
     Lyon - Marsella (Según la novela) fue un partido vibrante, excitante donde los dos arqueros hicieron lo imposible para evitar los goles del rival. Y al final la cosa le salió bien a Harris, que estaba más eufórico por haber logrado su cometido que por el triunfo del conjunto de Lyon. La joven, profundamente conmovida, empezó a sentir ese loco deseo llamado amor, que se movía dentro suyo como un hormiguero. De a poco la morocha iba sintiendo que le perdía el miedo a la oscuridad, gracias a la compañía de su enamorado. Lamentablemente (Por obra y gracia de Sidney) Mark no tuvo un final feliz en la novela. Pero bueno, por lo menos se fue de este mundo habiendo visto un partido de fútbol, lo cual no es poca cosa.
     En el 2007, a los 89 años, Sidney Sheldon falleció en California. En sus novelas de suspenso tocó todos los temas habidos y por haber y ha creado personajes con las más diversas características físicas y psicológicas. Fue un grande que con maestría supo atrapar a los lectores con historias que se desarrollaron en casi todos los lugares posibles que uno se pueda imaginar. Porque a Sheldon todo le servía a la hora de escribir, incluso un apasionante partido entre el Lyon y el Marsella, por la liga francesa, en una tarde parisina.