jueves, 17 de marzo de 2016

Entrevista a Patricia Dinelli


Nacida para cantar

Silvia Nieves la escuchó y quedó fascinada con su voz y en menos de una década logró insertarse en el ambiente artístico de la noche porteña. Se crio en José León Suárez, lugar al que ama, y desde chica tuvo pasión por la música. Mientras prepara sus primeros materiales discográficos, reparte su tiempo entre el trabajo, sus hijos y los eventos donde canta desde tango y chamamé hasta melódico y folclore.


Por Rodrigo Gaite

      Pactar una cita con una cantante de tango en Corrientes y Uruguay, es algo así como encontrarse con un pescador a orillas de un rio. Para Patricia Dinelli, como para otros intérpretes de la música ciudadana, esa geografía encierra magia y misterio. Es por eso que se sienten como pez en el agua cuando transitan por uno de los lugares más encantadores de Buenos Aires. En un rincón apartado de un conocido café, y antes de asistir a la clase de los martes, donde está aprendiendo a bailar tango con Oscar Bank, Dinelli hablará de su carrera y de los proyectos en los que está trabajando. “Ahora estoy por preparar una peña en Villa Ballester que ya había organizado el año pasado. Me fue muy bien y la gente me pidió que la vuelva hacer. Se llama “Ballester canta así” y será los domingos al mediodía, más o menos para el mes de mayo. Me compaña Julio Pérez con la guitarra y a veces Chiche Curiale con el bandoneón”, comenta.

La hija del almacenero

      Si bien nació en Ballester, al mes ya vivía en el lugar que pasaría toda su existencia y al que le tiene un cariño muy especial: José León Suárez, su lugar en el mundo. “Mi papá tenía un almacén cerca de avenida Márquez y ahí viví toda mi vida. El barrio para mi es como mi familia, ahí soy la hija del almacenero. Mi papá fue un personaje de ese lugar. Él tenía el negocio y además en la esquina artículos del hogar, ambos estaban unidos, era algo así como de ramos generales. Era muy simpático, a las clientas que entraban él ya les conocía los gustos musicales, entonces entraba una y él le decía: 'María, salió la última de Silvana Di Lorenzo', comparaba el disco y los ponía en el wincofon. Tuvo la suerte de que mi mamá no era celosa, porque ella lo estaba escuchando desde la cocina.”, recuerda con gracia y evoca aquellos años felices de su infancia. “En mi casa siempre gustó mucho la música. A mi mamá le gustaba Argentino Ledesma y mi abuelo José me regaló, a los 13 años, una guitarra de la famosa “Casa Núñez”. Después mi papá me mandó a una profesora y en el colegio de monjas, al que asistí, siempre estaba en los coros. En los recreos llevaba la guitarrita y sacaba de oído las canciones de moda. De chica admiraba a Libertad Lamarque y Susy Leiva”.
       Pero fue en cuarto año del secundario cuando su relación con la música empezó a tomar otro color. “Me enteré que se realizaba un concurso en mi barrio, en un lugar que era tipo un teatro en ruta 8 y 9 de Julio. Se hacía un concurso de folclore para chicos de la escuela, por eliminación como el de la tele. Llegué a mi colegio y les empecé a avisar a todas mis compañeras y armamos un conjunto que se llamaba “Las voces del viento”. Nos anotamos y nos tomaron. La primera vez salimos en el tercer lugar. Yo enojada fui a preguntar por qué terceras. Me dijeron que era porque teníamos pocos instrumentos, claro, teníamos bombo y guitarra nada más. Al otro sábado teníamos que cantar tres canciones y hasta un piano llevamos, teníamos un papá que era fletero y él lo llevó. A partir de ahí empezamos a ganar hasta que nos ganamos 15 días en Bariloche. Después también estuvimos en el teatro Alvear. Luego seguimos cantando en peñas y en un momento los de la clase B, que eran dos varones, se fusionaron con nosotros. Hacíamos temas como “Alfonsina y el mar” o “Puerto de Santa Cruz.”, repasa y recuerda una de las tantas anécdotas de aquella etapa. “Estábamos en “OLA”, se llamaba así por Omar, Luis y Alberto. Ahí también cantaba Daniel Toro además de nosotras y después entraba Mario Sánchez. Yo tenía 17 años y a mi papá me retaba porque yo me mataba de la risa con los chistes verdes que contaba Mario Sánchez.

Y apareciste tú

        Hay quienes sostienen que a veces en la vida hay que estar en el lugar indicado y en el momento justo, claro, como si fuese fácil. Sin embargo hubo un día en que Patricia estuvo en el sitio preciso y a la hora señalada. “Mis amigas son las mismas que tenía en el colegio y como ellas sabían de mi pasión por el tango, un día yo estaba en mi trabajo y viene una y me dice: ‘¿Te enteraste que acá a la vuelta viene Mario Marmo con Daniel Cortes?’. Yo ni enterada y a Cortes lo había ido a ver hacía un mes al teatro. Salí del trabajo, fui a sacar una entrada y el día del evento me quedé con mi amiga en la última mesa. En un momento Silvia Nieves baja del escenario, se viene hasta la última mesa donde yo estaba y me pone el micrófono para que cante un pedacito, después se fue y siguió cantando. Cuando termina el show, yo agarro mi cartera para irme y la veo a ella que me corre y me pregunta: ¿Cómo te llamas? Patricia Dinelli, le digo y me pregunta: ¿Vos cantás? No le digo. Yo lavo, plancho y cocino, y me dice: ‘Te aseguro que a partir de ahora vos cantás’ y yo la miré como diciendo ‘Está loca’. Me invitó a “Quintino” para que fuera un viernes y a partir de ese viernes nunca más bajé del escenario. A partir de ahí empecé a estudiar y a dedicarme a full. Después con el tiempo empezó una amistad, ella para mi es un ángel. Silvia y su marido tienen una generosidad para conmigo que yo no tengo palabras para agradecerles.

Empezando a volar

       Aquella noche significó el punto de partida de una carrera que no se detiene y en donde Dinelli ya ha dejado su impronta en lugares como “Bien Bohemio”, “Homero Manzi”, “Taconeando”, “Aníbal Troilo” y “La Barbería”, además de fiestas privadas y otros eventos como el de su recordada actuación en el 2012, en el marco por los 80º aniversario de José León Suárez “Fue increíble, canté ante 3500 personas y me hicieron cantar 9 canciones. Yo estaba feliz, porque era mi barrio, pero ahí sigo siendo Patricita, la hija del almacenero.”, evoca y haciendo un balance de su carrera agrega: “Yo cuando subo al auto, todas las noches, digo ‘Gracias’, por todo lo que logré y porque a parte estoy con compañeros excelentes, como Carlos Morel o Carlos Gari, a quienes yo veía por la tele. Con ellos nos respetamos y nos queremos. En “Quintino” estoy con Tony Gallo, Carlos Piña y Mario Marmo, y con Julio Pérez he ido a la televisión al programa “Te cuento y te canto”. Y añade con sinceridad cuando expresa lo que intenta trasmitir con sus canciones: “Ojalá, que después de un show, la gente se pueda ir con una sonrisa. Cada vez que hago algún tema siempre les dejo algo, si canto el tema “Soñemos” siempre les pido que no dejen de soñar, porque a mí se me cumplió el sueño. A mi la gente me brinda cariño, me llena el corazón.”. Todo lo que hace, lo hace con entusiasmo, hasta cuando cocina, ya que con cuatro hijos es más que obvio que Patricia tiene que saber cocinar, claro que nunca pensó que iba a tener que hacerlo en un programa de televisión. “La vida siempre me sorprende: Fui a la cardióloga y salió el tema de que cocino y me pregunta ‘Para qué haces tanto’ y yo le decía para mi casa, para mis hijos y ella me dice: ‘Yo te voy a llevar a un lugar’. Yo no tenía idea a dónde iríamos y fuimos al programa “Cocineros en Casa” con Martiniano Molina y Donato de Santis, que iba por canal 13. De esto hará unos tres años y la pasé genial. Igual todos los mediodías mis hijos vienen a almorzar a casa. Hago malabares ya que trabajo en un comercio vendiendo ropa, en Villa Ballester y siempre ando a las corridas.

Tango, folclore y todo lo que se pueda cantar

       Lejos de encasillarse dentro de un género determinado, “Pato”, como la conocen sus amigos, supo incursionar en casi todos los estilos “Yo, más que nada, me identifico con las letras. Interpreto un tema que se llama “Si te dijeron” y cada vez que lo hago me preguntan de dónde lo saqué”. Hay otros como “Muriéndome de amor”, que cuando lo hago siento que me estoy muriendo de verdad. En cuanto al tango, para el público extranjero hay un repertorio clásico, temas como “Por una cabeza” o “Volver”, pero para el tanguero de acá, además de eso, suelo hacer “En carne propia”, “El último escalón” o “Más allá del corazón”. Busco canciones que no son muy cantadas y conocidas. Yo disfruto todo: Desde estar en un geriátrico hasta en un teatro o en una peña. Canto desde melódico hasta tango y chamamé”, explica. Pero para saber bien de qué se trata, se pueden escuchar en You Tube algunos de sus temas, poniendo su nombre en el buscador y dejando que su voz fluya desde los parlantes de la PC.
Si hay algo de lo que nunca va a dejar de hablar, es de estar agradecida a todo lo que la rodea. “Agradezco a la vida que siempre me encuentro con gente buena. Ahora estoy trabajando para mi primer CD, con producción de Mario Marmo, donde va haber tangos y algunos valsecitos peruanos, además de mi famoso tema “Frente a la Facultad” que a la gente le gusta mucho. Después, más adelante, con Julio Pérez, voy hacer otro trabajo con temas melódicos y folclóricos. De cara al futuro me gustaría armar algo groso con Silvia Nieves y otros artistas.”, detalla. Claro que también está la posibilidad de verla en vivo el segundo y el cuarto viernes de cada mes en “Quintino” y el primero y el tercero en “Nosse”, además de los sábados en “Los Montaditos de Ale”. Y como lleva la música incorporada no tuvo mejor idea que aprender a bailar Tango. “A Oscar, que es un gran bailarín, lo conozco hace mucho y siempre me insistía en que fuera a aprender con él. Hasta que un día me decidí y acá estoy. En cuanto a la música, quisiera ser mucho más famosa para poder ayudar. Lo veo a Axel y lo admiro por como ayuda. Soy una persona muy sencilla y amo mi barrio. Tuve la oportunidad de irme a vivir a un country y no quise saber nada.”
En Buenos Aires ya empieza a oscurecer, pero la avenida Corrientes no duerme, porque tiene vida propia. Por allí se va caminando Patricia Dinelli radiante y feliz, como cada vez que sube a un escenario. 

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