sábado, 2 de mayo de 2015

Entrevista a Sandra Pisani



“Quiero ser parte de la cultura nacional”

En su amado barrio de Caballito, la cantante y profesora habló tanto de su presente como de sus inicios en el mundo artístico; de su gira a China, del premio que recibió en La Falda y de su “relación” con Ferro Carril Oeste. Pasional, sensual y amante de lo que hace, supo lucir todo su talento por los lugares más renombrados del ambiente tanguero.

Por Rodrigo Gaite

Sandra Pisani,una voz única del tango argentino 
 Caminar por Parque Rivadavia un jueves, es muy distinto que hacerlo un sábado o un domingo cuando el lugar se llena de gente y las veredas se cubren de manteros y vendedores varios. Así y todo, son muchas las personas que transitan por las calles de uno de los barrios más tradicionales de la Capital Federal. En el medio del gentío Sandra Pisani, con sus cabellos rubios que destellan bajo el cálido sol del mediodía, camina las pocas cuadras que hay desde su casa hasta el café donde, té rojo de por medio, antes de ir a dar sus clases hablará de su pasado y de los proyectos que tiene en mente, como el show que ella misma gestiona y que presentará el 30 de mayo a las 22 en el bar “El Viejo buzón”, de Espinosa y Neuquén junto a sus alumnos y artistas invitados. Un show integral con tango, melódico, bolero, lirico y latino. O sea un show a lo Sandra Pisani, porque así es ella, amante de todos los géneros desde que tiene uso de razón. “Empecé cuando era una niña porque vengo de una familia que por parte materna le encantaba el arte. La hermana menor de mi mamá se llamaba Mary y fue novia de Leo Dan, a ella le gustaba mucho la actuación y tuvo algunos bolos en algunas películas de Porcel. Ben Molar la quiso hacer grabar un disco, pero finalmente no se dio y a partir de mi mamá y mi tía Mary empecé a cantar”, comenta Sandra.
    Claro que una cosa es cantar por cantar y otra es hacerlo “En serio” y frente al público “Mi primera actuación profesional, por así decirlo, fue a mis 8 años con mi escuela en el teatro El Globo y me hicieron interpretar una vidalita con la profesora de piano. Casi me muero porque con 8 años y en un teatro completo fue un momento muy complicado para mí. Pero fue el puntapié para que siguiera porque a los 17 después de terminar el secundario empecé a estudiar canto con una profesora del Colón que se llamaba Nilda Hofman. Comencé haciendo lirico, un poco fue querer ser una Prima donna y por unos puntajes no puede entrar en el Instituto del Colón. Entonces desistí porque era una carrera costosísima y empecé con otros géneros musicales y me fui a la otra cara, pasé de la A a la Z. Me fui al Rock and roll, al heavy metal y al blus. Pasé de querer ser una Prima Donna a querer ser una cantante de heavy metal. Por el 94, 95 tuve una banda de blus y en el bar “Vía Cerino” de Segurola y Rivadavia, que era de la familia de Jorge Rial, nos dieron una placa en reconocimiento en un concurso. Después seguí con el jazz, el blus, la música disco y latino. Trabajé mucho en “La Bohemia Cafe Concert” en Morelos y Yerbal, por ese momento yo tenía unos treinta y pico”, dice recordando aquellos años.

Tango que me hiciste mal

    Por esos tiempos a Sandra se le podía hablar de cualquier cosa menos de tango, ya que no le tenía mucha simpatía que digamos. “El tango aparece en mi vida en el 94. Yo digo que el tango me llamó, fue una casualidad. En el diario Clarín vi un aviso que decía que se buscaba cantante para obra musical y me presenté. En la cola había mucha gente que cantaba tango, entonces yo dije: ‘Qué raro’. Le pregunté a una chica y me dice: ‘Esto es para un sainete’. Yo dije ‘Bueno, ya estoy acá, así que me meto’. El director de la obra era Luis Acosta y yo no sabía qué iba a cantar, yo con el tango no quería saber nada. Le apagaba la radio a mi vieja y el televisor cuando estaba mirando Grandes Valores y yo que sé. A ella le gustaba mucho Argentino Ledesma y Susy Leiva pero yo no quería saber nada con eso. Finalmente me llamaron y el único tango que me acordaba, porque lo cantaba mi mamá, era “Grisel”. Así que entré con “Grisel” y a la semana me llamaron, diciéndome que estaba adentro del elenco. Éramos once personas y todo se hacía a pulmón. Estuvimos con “Ilusión esquina tango” durante casi 4 años dando vueltas por San Telmo. Ahí me conecté con la que fue la esposa de Cuti Carabajal. Ya en el 2000 arranqué en el Cafe Concert como tallerista de coach vocal. Empecé con una alumna y terminé teniendo como treinta y los viernes a la noche hacíamos shows donde cantaba yo y también mis alumnos. Hacíamos todos los géneros, fue una etapa muy enriquecedora. Después seguí dando clases a mis alumnos a domicilio y hacíamos dos presentaciones al año”, detalla la rubia porteña.
    Gracias a su gran capacidad para interpretar diversos estilos, Sandra pudo mostrar su talento frente a las cámaras de televisión. “Participé en un concurso que se llamaba “Rumbo a la fama” con Leonardo Simons en canal 9. Yo era muy gustosa de lo melódico. Era fanática de Camilo Sesto y Ángela Carrasco y me presenté con un tema que se llamaba “Ahora o nunca”, con la orquesta de Panchito Nole, en ese momento los canales tenían orquestas en vivo. Era un lujo. Llegué hasta la semifinal, no pude estar en la final pero la experiencia de estar en Canal 9 y frente a las cámaras fue importante para mí. Después en la tele no me presenté nunca más hasta que empecé a concursar con el tango y participé en otro casting en el año 2001. Pedían cantantes para jazz y tango y me presenté para las dos y oh sorpresa quedé para tango como me pasó con el sainete. Trabajé con el elenco de Jorge Sergiani “Buenos Aires, pasión de tango” y estuvimos en el teatro de la Comedia y en otros lugares. Ahí empecé como a pisar más fuerte y a encaminarme más con el tango, igualmente seguía con todos los demás géneros”, expresa.

Chanda Pichani, ¡Archentina!

   Si algo le faltaba a Sandra era cumplir el sueño de todo cantante. Salir de gira y la oportunidad se le presentó en el 2011 cuando fue convocada para viajar a China. “Fueron 32 horas de vuelo. Era mi primera gira y fue posible gracias a la compañía “Conjuro Tango” de Analía Carreño y Luis Ramírez que una vez me escucharon y me empezaron a contratar para casamientos. Hasta que un día me llaman y me dicen: ‘Sandra, queremos hablar con vos, porque tenemos una propuesta para grabar, porque nosotros hemos dados muchas clases en China y Japón y quieren un video para hacer un espectáculo’. Por esas casualidades de la vida grabamos justamente en el teatro El Globo, hicimos como si fuese un micro de video de lo que podía llegar a ser el espectáculo y lo mandaron a China, lo aprobaron y empezamos con los ensayos. Era una especie de comedia musical con bailarines, donde los actores y cantantes teníamos un argumento. Había que hacer los ensayos y el ensamble de toda la compañía. Fue una prueba muy fuerte y muy linda”, explica.
   Claro que estando en un lugar así es imposible que Sandra, además del recuerdo por las actuaciones, no se haya traído alguna que otra anécdota. “Los teatros son enormes como todo en China. Siempre conservaron esa cosa de imperio y todo lo hacen a lo grande. Las edificaciones son enormes, las puertas, todo y las distancias desde el camarín a los escenarios también son enormes. Yo no soy bailarina y no tengo el estado físico de los bailarines, así que era muy gracioso verme con los zapatos en la mano corriendo de los camarines al escenario cada vez que me tenía que cambiar. Había como dos cuadras del camarín al escenario”, evoca entre risas y enseguida se acuerda de otra. “La primera semana fue terrible, yo pensaba encontrarme con la comida del barrio chino argentino y resulta que me encontré con otra cosa totalmente distinta. Algas en el desayuno a las 7 de la mañana, fideos con aceite tipo sopa a las 10, pescados que los agarraban vivos de las peceras para meterlos a freír. Cosas insólitas, había compañeras que me decían: ‘Acabo de comerme un alacrán frito’. Cosas que tienen que ver con otra cultura, pero el producto salió perfecto y quedaron muy conformes”.

De Caballito a La Falda

   Fiel a su estilo de golpear puertas y buscar oportunidades, el destino la sorprendió nuevamente con otro viaje, pero esta vez un poquito más cerca. “En el 2012 navegando por el mundo internetero me enteré que estaba abierto un concurso para las voces del tango en La Falda. Envié un demo a un mail que correspondía a Córdoba. Me llaman a la semana y me dicen: ‘Hola que tal, hablamos de Córdoba capital y queríamos decirte que saliste asignada para concursar en la previa de lo que sería el certamen nacional de La Falda’ y yo pregunté: ‘Bueno. ¿Pero adónde tengo que ir? Y me dicen: ‘Tenés que venir a Córdoba capital’, yo no lo podía creer, entonces me preguntan: ‘Pero vos de dónde sos’. Y le dije que era de Caballito, capital federal. ‘Pero y cómo no te anotaste en tu sede’ me dicen y yo le contesté que no sabía que había sede en Capital. Así que agarré mi bolsito y me fui para allá. Participé con un tango que siempre me trajo muchísima suerte “Bailemos”, que lo amo con toda mi alma. Gané la sede de Córdoba y me mandaron como representante de Córdoba a La Falda. En La Falda participé en dos certámenes para las rondas clasificatorias y quedé con dos varones en la final y oh sorpresa cuando Silvio Soldán, que estaba en la locución dice: ‘El ganador del premio voz revelación es Sandra Pisani’. Yo estaba a metros del escenario y no llegaba nunca y Soldán que se ponía impaciente ‘Dónde está esta chica que no se esperaba que ganaba parece’ y la verdad que no. Para mi fue una puerta muy grande ese certamen, porque al año siguiente me contrataron como artista y estuve en una noche soñada donde compartí escenario con María Graña y Raúl Lavié, que para mi son como mis dos ídolos. Fue una noche maravillosa”, dice rememorando aquella experiencia inolvidable.
   No fue la única vez que estuvo cerca de Soldán, unos años antes, en el 2009 Sandra fue participe del ciclo “Aguante tango”Un amigo me dijo que había un programa de tango que lo conducía Silvio Soldán y producía Alfredo Gago con su hija Aldana y que me presentara. Estuvimos concursando como cinco meses en el bar Quintino y todos los miércoles había rondas de cantores. Llegué a la semifinal y salí en el programa en cuatro oportunidades”, cuenta.

El arte, la otra razón de su existir

   Pero no sólo la música es parte fundamental de su vida, también tiene otra pasión: El arte. “Lo más lindo que nos pasó con mi papá fue viajar a Europa juntos, porque él quería conocer a su familia paterna. Él era de Logroño y decidió llevarme a mí porque mi hermana era muy chica y mi mamá no quería viajar. A 18 años conocí Florencia, Pisa, España e Italia con su viejo mundo y quedé enamorada. Entonces me dije: ‘Yo quiero estudiar arte’ y cuando llegué acá, me puse a estudiar en forma particular con un profe y rendí examen en la escuela Manuel Belgrano, entré y fueron 4 años de maestra de dibujo, después quise seguir el profesorado e hice tres años más de carrera en el Prilidiano Pueyrredón. Antes de recibirme he trabajado de cualquier cosa, de operaria en fabricas, planchando camisas, de vendedora y hasta de repartidora de pollo”, detalla y agrega otro dato de su carrera artística: “Además con la música tengo un CD que me regaló Héctor Miglio, un amigo que es un cantorazo. Es un demo que circuló por todas las radios y por todos lados, es como un disco independiente y en el pasado tuve la suerte de grabar con un cuarteto con músicos en vivo. Mi sueño es grabar un disco de verdad con músicos y orquesta en un estudio y que pueda salir en las bateas.”
    Otras de las tantas satisfacciones que recibió Pisani, fue en el 2014 cuando estuvo en el certamen nacional de Baradero. “Me la jugué nuevamente, primero hice la sede capital y luego en Baradero participé en el festival nacional. Pero a mi me gustaría estar en todo el país, poder llegar a todas las provincias. Soy muy nacionalista y quisiera hacer una gira por todo mi país”, revela. Mientras tanto, gracias a la movida que lleva adelante Claudio Durán del grupo “Las perlas del tango” y con el que organiza Gabriela Miguel “Quiero al tango” pudo estar presente en diversos salones de la Legislatura porteña.

Amor verdolaga

    Con toda su vida transitada por las calles de Caballito, era imposible que Sandra no le hiciera un lugar en su corazón al club del barrio. Ferro Carril Oeste, pero el tema es que lo hizo de una manera muy particular. “Con mi hermana éramos medio fanáticas del básquet e íbamos a ver los partidos a Ferro. Yo siempre fui amante de la raza negra en todas sus expresiones, en el canto, en la danza, me llamaba mucho la atención el negro. Un día uno de los basquetbolista, un negro de dos metros, del sur de Estados Unidos me pidió el teléfono y después de un tiempo terminamos saliendo. Tuvimos un amorío y luego resulta que cuando yo voy a cantar a “El Viejo buzón”, “Toto” Evangelista que había sido presidente de Ferro me dice: ‘Y vos con Ferro qué tuviste que ver’ y le conté que tuve un amor, que salí con este muchacho y me terminó diciendo que había sido su preparador físico.
   Era muy gracioso porque él pasaba por la cuadra de casa y todos lo miraban. Imagínate que no pasaba desapercibido. Además para la gente del barrio era un tipo famoso, era el número 14 de Ferro. Yo tenía unos 32 años cuando lo conocí y fue muy lindo”, declara la ex de Carlus Groves.
   Si bien pasó toda su existencia en Caballito, hubo un periodo que lo hizo en Villa Urquiza y otro en Agronomía “La casa donde doy clases en el taller del Sol, fue la casa de mi abuela. Es una anécdota muy linda. Yo no tenía trabajo y mi ex marido me pasó un teléfono y resultó ser que era el número de teléfono de la casa de mi abuela, que la habían reciclado y hecho taller de arte y estaban buscando profesoras”, comenta.

Pisani 2.0

    Como le pasa a muchos artistas Facebook es una herramienta más que interesante para su carrera. “Me interesa mucho porque es una red de todos colegas que están en el ambiente artístico en todas sus expresiones ya sean bailarines, cantores o artistas plásticos. Me he relacionado con galerías de artes y periodistas que han sido muy buenos al presentarme en sus programas como Juan Imperial, que me ha hecho muchos reportajes al teléfono y también en la radio, él es un gran difusor de todo lo que es la cultura tanguera. Después he estado en radio Génesis con José Marino y también he conocido boliches tangueros y programas televisivos como “Te sigo queriendo”, que se emite por Telemax, todo eso gracias a las redes sociales”, menciona.
   Hoy por hoy gracias a Internet y a YouTube es posible disfrutar de algunas de sus actuaciones. “Me la suben amigos que son re gauchos, como Claudia Morgade que es una divina. Casi todas las grabaciones que tengo son de ellas y después hay algunas de los certámenes”, señala. Vale la pena meterse en el buscador y poner su nombre para disfrutar de su talento y embriagarse con su voz con temas como “Bailemos”, “Aprender a volar”, “Malena”, “Pasional” y uno que para ella representa algo muy especial. “Los pájaros perdidos” de Astor Piazzolla y Mario Trejo. “Tuve la suerte de hablar con Trejo por teléfono unos meses antes que falleciera y decirle lo groso que me parecía. Ese tema me transporta, porque es como que me hace revivir muchas cosas que perdí y nunca quise haber perdido”, confiesa.
   Canta con el alma, deja todo sobre el escenario y no para de crecer. “Mi objetivo es ser un nombre en la cultura nacional. Que la gente sepa quien fue Sandra Pisani, que sepan que fue parte de la cultura porteña y de su país, es como mi deseo”, concluye Sandra, una artista con calle y talento que no deja de soñar.