domingo, 20 de julio de 2014

El secreto mejor guardado



Cuando entraron al bar se sentaron en una mesa apartada, Chiche buscó al mozo con la mirada y la mano en alto. Pidió una botella de vino y Lalo, con tal de escuchar la confesión hubiese tomado hasta kerosén. Se sacó la campera, la acomodó en el respaldar de la silla y puso el cenicero en la otra mesa porque ninguno de los dos fumaba.
—Y te lo digo yo que en mi vida tuve muchas minas, pero muchas minas eh.
<<Vos lo único que pudiste haber tenido en tu vida es gripe y varicela. >>— pensaba Lalo, pero sabía que debía emplear una estrategia de seducción con su interlocutor, hacerlo entrar en confianza y que este le confesase todo. Si lograba develar uno de los rumores mejor guardados y nunca confirmados revolucionaría al mundo de la prensa ya que sería él quien lo diera a conocer. Pero sabía que no resultaría una tarea sencilla, una de las cosas que debía hacer era dejar que el otro hablase hasta cansarse.
Los otros parroquianos parecían ajenos por completo a la charla entre Chiche y Lalo. En una mesa jugaban al truco y en otra al dominó.
—Son muchos años pibe. Imagínate. Noche, calle, minas, percha, vento. Hasta hace unos años los fines de semanas era un descontrol. Bomberito, Zodíaco, Pinar de Rocha, qué época pibe, desastre hacíamos, si habremos cambiando por Álvarez Jonte y Juan B. Justo... ¿Ves ese edificio que está ahí enfrente, él más alto? Bueno, ahí vivía una minita que era compañera de la facultad, diosa total.
—Después vamos a tocarle timbre.
—No dejá para qué.
<<Yo la verdad, la verdad no te veo uña de guitarrero que querés que te diga. >> —Volvió a sospechar Lalo para sus adentros.
—Una vez con mis primos nos fuimos a Brasil. Tendría tu edad más o menos, no a ver, tendría uno o dos años más. No te voy a contar lo que hicimos en Brasil porque no me lo vas a creer.
<<Eso seguro>>.
—Si casi nos deportan. Desastre.
Lalo ya no aguantaba más pero debía mantener la calma si quería lograr su objetivo y dar el batacazo con su entrevista. <<Vos sos tan feo que la foto del D.N.I. te la habrán sacado de espaldas. >> Estuvo ahí de decírselo, pero no, se las aguantó, lo que sí le dijo fue que por favor le contara el motivo por el cual lo llamó.
—Ah, sí, tenés razón. Fue una noche histórica. Uno de mis recuerdos imborrables, porque es cierto que tengo miles, pero ese fue especial. Estaban todas las estrellas del momento, todo el jet set. Yo con la juventud que tenía me mandaba todos lados, me gustaba, así fue que de garrón fui a esa cena y sabés a donde me sentaron, escucha bien eh, al lado de Marlon Brandon y Alen Delón ¿qué me decís pibe? No sabés lo que eran los zapatos del francés y con la mirada que tenía parecía un querubín, un ángel. La verdad que hay que reconocer que era el paradigma de la elegancia y el buen gusto. Y quien cae de última y como no encuentran lugar, la sientan en la misma mesa frente a mí, a menos de un metro la tenía. Puta no me acuerdo como se llamaba.
—Ursula Andrewss.
—Tá ya me acordé, lo que pasa es que conocí tantas minas que alguna se me pasa, pero esta era un Scania con doble acoplado y caja de quinta. Y bueno imagínate a esa edad, con varias copas de shampoo encima, pero del bueno eh. Le entro a dar labia y la mina se sonreía supongo porque yo no pronunciaría muy bien su idioma. Entonces tranquilo, nada de parecer un baboso. La cosa es que se fue dando que nos fuimos apartando y quedamos solos frente a un ventanal con vista al Mediterráneo, ¿escuchaste no? Yo que vos iría tomando nota.
—No, está bien, no hace falta. Pero al final qué pasó.
         —La cuestión es que cuando me decido a encararla para invitarla a subir a la habitación, siento como un jadeo, porque ahí medio como que tomo conciencia. Imagínate. ¿Cómo se lo cuento a los muchachos en el barrio? Sentía que en cierta forma los estaba representando a todos ellos, macho argentino, me dije. Té imaginás yo un flaco del barrio de Versalles que viajaba en colectivo, le sacaba el caramelito de la boca a eso jetones que manejaban Mercedes Benz y veraneaban en la Costa Azul. Así que como estaba metido en el baile, tenía que bailar. Me dije: si esta mina me da bola. Juro por Dios y por la Patria que me retiro y hago homosexual. Así como lo escuchas. Vos ponete en mi lugar. Que mejor broche de oro para una carrera plagada de éxitos, victorias y tantas noches de gloria; porque vos sos joven pero es como dice la canción de Charles Aznavour “Hay que saber retirarse de la mesa”, así que me hacía homosexual y a mucha honra. Fue una noche histórica, memorable, mirá me acuerdo y se me pone la piel de gallina. En un momento me acaricia el hombro porque a esa altura hablábamos como si fuésemos viejos amigos— Chiche se paró y sacó un par de billetes del pantalón de jeans para pagar la cuenta mientras trataba de no emocionarse— esto me hace mal, pero bueno lo hago por vos. En Ezeiza me esperaban todos con los brazos abiertos, pero yo soy bien de barrio. Tengo códigos, no iba andar ventilando todo por ahí. —Chiche seguía de pie pasándose el pañuelo con delicadeza por los párpados— Los primeros días andaba como loco. Decí que después con el tiempo conocí una piba divina y ya llevamos muchos años de casados, pero de vez en cuando si puedo me tiro una canita al aire. Qué le voy hacer, yo soy así. Chau pibe.

Ganador concurso revista “La Bocina” (2011)
por los cien años del barrio de Versailles