domingo, 24 de julio de 2011

58 Aniversarios - Almafuerte de Ciudad Evita

La historia del Club Almafuerte

La historia del Club Almafuerte
1953 — 2009


Capítulo I Los inicios

Capítulo II El fútbol y el Básquet

Capítulo III Los años dorados

Capítulo IV Las obras

Capítulo V El Baby fútbol

Capítulo VI Fútbol juvenil y Almafuerte “Juniors”

Capítulo VII Actividades y eventos

Capítulo VIII El hockey

Capítulo IX El rugby

Capítulo X Apostillas, recuerdos y directivos

Capitulo XI Epílogo y agradecimientos




 Capitulo 1 Los inicios

            Cuando Ciudad Evita estaba naciendo como barrio, los vecinos de la Circunscripción 1º, Sección 3º se juntaron para organizar el baile de carnaval del año 53, que tuvo lugar en el descampado de la manzana 2 conocido como “El Bosquecito”. Se consigue mediante la fundación Eva Perón el toca disco y algunos discos de pasta. Era un ambiente totalmente familiar donde la gente se divertía y se bailaba tango sobre la calle. Así surge la idea de juntarse y como varios de los muchachos jugaban al fútbol deciden fundar un club. Oficialmente la historia comienza el 5 de julio de 1953 cuando Manuel Ledesma, Rogelio Galiotti, Bruno Gerace, Lucas y Carlos Oviedo, Valentín Laportilla, Juan José Aquino, Rafael Luongo, Cesar Fecit, Jorge Porto, Mario Tuli, Enrique Fernández, Ángel Muñoz, Silvio Ramos, Vicente Cortese y Antonio Alicastro hacen realidad la idea. El nombre elegido es “Almafuerte”, seudónimo del escritor Pedro Bonifacio Palacio. Manuel Ledesma propone el negro y el banco para la camiseta porque eran los colores de un equipo de fútbol que él jugaba en Tucumán (Lo más probable es que se trate de Central Norte). Ledesma es el primer presidente de la institución y Bruno Gerace es el socio número 1. El club se funda en la manzana 4 sobre un terreno que deja Obras Públicas al retirarse, el lugar es perimetrado con un alambre tejido y una ligustrina. La sede era una casilla de madera ubicada en el mismo lugar que se encuentra la sede actual. Al año siguiente en 1954 el baile de carnaval vuelve a organizarse otra vez en “El Bosquecito” y a partir del 55 ya comienzan a realizarse en el club donde Cacho Fernández y Pastor del Campo fueron dos de los locutores de aquellos tiempos.
            La primera asamblea tiene lugar en la casa de Vicente Cortese y se aprueba comprar una pelota en veinte pesos a un vecino que era agente de policía y un juego de camiseta, para ello se hacían rifas y cada uno aportaba lo que podía. Pronto el club comienza a crecer y el equipo de fútbol juega partidos dentro y fuera de la ciudad, varias veces la vestimenta se compraba en “Lugano Sport” frente a la estación de Lugano. Luego (siempre en la manzana 4) se hace la pista de cemento que se utilizaría como cancha de básquet y para los bailes de carnaval. El mástil del club es donación de la Fuerza Aérea y el portón de hierro de entrada hoy sobre El Espinillo estuvo originalmente en la ochava formada por esta calle y El Tacuapí donde estaban las boleterías. Más adelante se obtiene la personería jurídica y se redacta el estatuto. Así comenzaba la historia del Club Social, Deportivo y Cultural Almafuerte, una de las instituciones más antiguas de La Matanza que ya lleva 56 años de vida.









Capítulo II El fútbol y el básquet

            Históricamente Almafuerte siempre estuvo identificado con el fútbol, pero con el nacimiento del club, además del fútbol comenzó a practicarse el básquet, primero de hombres y luego de damas. Los equipos competían contra clubes como Huracán de San Justo, Almirante Brown, Yupanqui, Laferrere, Liberal, Coronel Cárdenas, General Belgrano de Lugano y Abanderados de Barrio Uno. La actividad se desarrolló hasta aproximadamente 1975 cuando se comenzó a construir la pileta de natación en el lugar donde estaba ubicada la cancha. En una ocasión el club fue a jugar un torneo a Ciudadela Norte, pero nadie creía en la posibilidad de ganarlo, finalmente esa copa, como tantas otras terminó descansando en las vitrinas de Almafuerte. Francisco “Coco” Rodríguez fue el primer técnico del equipo de damas en el que jugaron entre otras Norma Solofrizzo, Mónica Griecco, Nora Rucco, Cristina Massolo, Patricia Rodríguez, Dora Muñoz, Elsa Fernández y Silvia Villariño. En el quipo de caballeros jugaron Rogelio Solofrizzo, Amado Amet Amat, Francisco Rodríguez, Horacio Zarate y Tito Barzola.
            Entre tanto el equipo de fútbol se cansaba de ganar. Para los veteranos jugaron Lucas Oviedo, Bruno Gerace, Osvaldo Griecco, Ángel Muñoz, Domingo Sileo, Vicente Cortese, Orlando Lombardo y Rafael Luongo. El club se enfrentaba a equipos como 26 de Julio, Ameghino, Riachuelo, Presidente Perón, Defensores, Justicialista, 12 de Octubre y Estrellita, pero el clásico siempre era contra Colonial, donde muchas veces los partidos terminaban en trifulcas. Para Almafuerte en distintas divisiones y en distintos años jugaron entre otros Luis Barreto, Juan Luna, Oscar Grebol, Daniel Massolo, Eduardo Cartelli, Julián Acosta, Oscar Ioli, Héctor Griecco, Osvaldo Zavattaro, Roberto Domínguez, Juan Cuenca, Jorge Datri, Hugo Meert, Daniel Cassagne, Oscar Rivarola y Ramón Gómez. Luis Brito, que junto a sus hermanos Ricardo y José fue integrante de los primeros equipos evoca aquellos tiempos: “Teníamos un gran equipo, pero más allá de eso Almafuerte era una gran familia donde todos hacíamos las cosas con garra y entusiasmo. Uno de los momentos más tristes que nos tocó vivir fue cuando fallecieron Modesto Villariño y el padre de Eduardo Cartelli, en el velatorio todo el club se hizo presente demostrando el cariño  la solidaridad que había entre nosotros”.
            Almafuerte contaba con las divisiones séptima, cuarta, tercera y veteranos. Aún hoy se recuerda a esos equipos como aguerridos y de buen juego con jugadores de gran calidad. Ganarles era realmente difícil y se lograron varios campeonatos entre las décadas del 50 y del 70.








Capítulo III Los años dorados

            Entre 1955 y finales de los 70 los clubes de barrio vivieron su momento de esplendor, la gente participaba asiduamente y los bailes de carnaval representaban todo un acontecimiento y aunque parezca una exageración en Almafuerte cada noche llegaba haber más de 1000 personas, muchas veces los mismos miembros de la comisión tenían que hacer de mozos. Por el escenario de madera con techo de chapa pasaron entre otros, Julio Salamanca, Osvaldo Pugliese, Julio Sosa, Juan Ramón, Sandro y los de Fuego, Martín Kadaragian con la troupe de Titanes en el ring, Johnny Tedesco, El club del Clan, Los Iracundos, Los Gatos, Operación Ja Ja y el Capitán Piluso interpretado por Alberto Olmedo. De este último hay una anécdota poco conocida. Olmedo pidió que además de lo pactado en el contrato por la actuación se le diera una botella de whisky y en los intervalos iba caminando con su vaso en la mano tapándolo para que el papel picado no cayera dentro de la bebida. Otra anécdota graciosa es cuando vinieron Los Viscontis. En esos años los artistas por lo general cobraban en el momento de la actuación; cuando Los Viscontis llegaron los directivos todavía no habían podido reunir la cantidad estipulada, ellos deciden actuar igual mientras se trataba de juntar el dinero, en un momento en medio de una canción uno de los integrantes sin dejar de tocar el instrumento grita: ¡Fuerza Abelito, que ya la juntaron! Porque se dio cuenta que los directivos habían podido reunir la suma pactada. También hubo desfiles de modas realizados por el viejo Canal 7 y en una ocasión para un evento se hicieron dos ollas de buseca y 700 emanadas. Muchas veces se organizaban concursos de tango y Rock and roll.
            En los bailes de elegía a la reina y luego con ella se iba a visitar otros clubes, por aquellos años la gente pasaba la mayor parte del tiempo en los clubes de barrio después de trabajar y sobre todo los fines de semana jugando a la baraja o reunida con amigos, en Almafuerte había mesas de billar y en más de una oportunidad uno de los hermanos Navarra (Uno de los mejores billaristas argentinos de todos los tiempos) se hizo presente para dar una exhibición. Los días patrios se hacían chocolates con churros y es al día de hoy que son recordado los locros de Vicente Cortese. En el mástil se izaba la bandera Argentina y la negra y blanca de Almafuerte, asimismo se organizaban festivales para el día del niño con distintas actividades como carrera de embolsados y de bicicletas. La familia disfrutaba de una jornada a pleno sanamente sin la invasión tecnológica de estos días.









Capítulo IV Las obras

            Todas las construcciones que se hicieron en el club a lo largo de los años fueron hechas como se dice habitualmente a “Pulmón”. No debe haber socio que no haya participado y colaborado en alguna de las obras realizadas. Posteriormente a la colocación del piso de baldosas en el patio, se levantan las paredes del salón de la planta baja que fuese recinto de innumerables actos, cenas y reuniones y en los primeros años del club también había una cancha de bochas.
            En 1975 se construye la pileta de natación que cuenta con 2,80 metros en su parte más profunda,  se utilizan 3000 kg. de hierro y la bomba es colocada a 70 metros de profundidad; conjuntamente se hacen los baños de damas y caballeros. En 1977 se comienza a construir la loza del salón de la planta alta, el salón con capacidad para más de 200 personas, baño y cocina es terminado a principio de los ochenta.
            La oportunidad para construir la cancha de Baby fútbol en 1983 se dio espontáneamente. Camino de Cintura estaba siendo pavimentado y uno de los dirigentes consiguió que la misma empresa hiciese la cancha, para eso hubo que desplazar la cancha grande de fútbol cortando varios Talas, uno de los extremos de la cancha grande quedó a escasos metros de las vías del ferrocarril Belgrano Sur. El trabajo donde también colaboraron socios y directivos se pagó en seis cuotas mensuales. Más adelante se construyeron los vestuarios, los baños y la utilería. El sector donde está la parilla está arbolado y posee mesas y bancos de cemento.
            En 1992 Carlos Peralta y Hugo Meert, dos socios del club alquilan el salón de la planta baja donde instalan el conocido gimnasio “American Gym”, al cual se le cambió el viejo techo de madera por el actual tinglado. Con más de 300 metros cuadrados y más de cien máquinas es uno de los más grandes y antiguos de la Ciudad.
            La cancha de Paddel se construye a principios de los noventa cuando este deporte despertaba furor en la sociedad. Asimismo con alambrado olímpico se cerró toda la cancha de fútbol de once. Muchas de las obras de la década del 90 fueron posibles gracias a la colaboración de Rogelio Solofrizzo, José Méndez y Benito Soutelino.
            El quincho de rugby y de hockey es la envidia de muchos clubes, consta de un salón con piso de cerámica de 200 metros cuadrados con hogar, luces de emergencia, sistema de seguridad, señalizaciones, hornos a gas, tres termotanques y vestuarios para hombres y mujeres. En él se realizan el tercer tiempo después de los partidos y las reuniones de los jugadores. Tanto las canchas de rugby, fútbol, baby fútbol y hockey cuentan con sistemas de iluminación, también hay un estacionamiento a cielo abierto para los autos que llegan cada fin de semana.







Capítulo V El Baby fútbol

            En 1981 Santiago “Bocha” Brito dirigía a un grupo de chicos del barrio de diferentes edades que jugaban al fútbol, Brito le propone al entonces presidente Francisco Rodríguez representar a la institución, así lo hacen y al año siguiente se inscribe al club en la liga Policial, para eso debían formar 5 categorías, Oscar Grebol que era el delegado general lo recuerda así: “Al no contar con la cantidad de jugadores necesarios pusimos carteles en la puerta del club y trajimos chicos de otros lados, cuando empezamos como la cancha no tenía alambrado no podíamos cobrar entrada, entonces traíamos un lechón y lo sorteábamos para poder pagarle al referí”.
            En el 83 Jorge Grebol obtiene el premio a la caballerosidad deportiva, el mismo se lo entregan en la cancha de Ferro Carril Oeste.
            Entre 1988 y 1995 los chicos eran levados a la costa Atlántica, de esta manera visitaron lugares como Chapadmalal, Santa Teresita, San Clemente y Villa Gesell. También visitaron la provincia de Entre Ríos.
            La categoría 81 fue dirigida por el hoy prestigioso periodista deportivo Pablo Vicente del diario “Ole” que recuerda su paso por el club. “Guardo los mejores recuerdos. Desde valorar a tipos que entregaban un sábado o un domingo entero para juntar a los pibes, llevarlos para acá y para allá, lavar camisetas y al final, armar un equipo que saliera a la cancha a divertirse y se podía, ganar…Almafuerte fue para mi el primer vestuario, con lo que ahí se aprende de solidaridad, códigos, mezquindades, convivencia y amistades…Es decir, una especie de introducción a la vida. Un rol que el club de barrio siempre tendrá a pesar que hoy se viva más en Internet que en la vereda”.
            Actualmente el club compite en la liga de la FAFI con Claudio Mastrocola como presidente y Walter Ferreyra como vice de la subcomisión de Baby fútbol. Hugo Derito, Gastón Romeo, Alberto Poceiro, Víctor Basconcelo, Raúl Romano, Rubén Serén, Carlos Marina, Carlos Hirtum, Claudio Asad, Pablo Alegre y Orlando Lombardo (h) fueron algunos de los técnicos de las diferentes categorías desde 1982 hasta la fecha. Cada fin de año se realiza “La noche de los trofeos”, una emotiva fiesta donde además de la entrega de premios se despide a la categoría que a los 13 años deja de participar en el baby fútbol. Esta actividad cumple un rol de suma importancia en la formación de la persona, los chicos aprenden a competir sanamente, divertirse, ser compañeros y al mismo tiempo a superarse, a ser responsables y empezar a soñar con ser futbolistas. Es maravilloso verlos crecer con las ilusiones que este deporte genera. Las satisfacciones y el cariño son el mejor legado que le dejan al club cuando se van.






Capítulo VI Fútbol juvenil y Almafuerte Juniors

            En 1990 Almafuerte comienza a competir en la liga de fútbol Infantil de La Matanza, certamen del que participa hasta el 2005, de esta manera los chicos del club jugaban los sábados en baby fútbol y los domingos en cancha de once.
            El club se enfrenta a equipos como Boca Juniors, Almirante Brown, San Lorenzo de Almagro, Dep. Español, Vélez y Huracán. Cabe destacar que los clubes participantes no eran filiares ni equipos alternativos, jugadores consagrados como Agustín Orión, Sebastián Saja, Sergio Agüero, Rodrigo Díaz, Lucas Castroman y Sebastián Battaglia se enfrentaron a Almafuerte en varias ocasiones.
            A lo largo de esos años Almafuerte siempre fue protagonista en los torneos logrando varios campeonatos y en dos oportunidades consecutivas le ganó la final nada más y nada menos que a Boca Juniors. El club competía con divisiones que iban desde los 8 hasta 19 años de edad. Algunos de los técnicos fueron Walter Verón, ex jugador del club, Vélez y Nueva Chicago; Miguel Durán, Daniel Cassagne, José Tripodi, José Méndez, Gastón Romeo y José Curti. Para Almafuerte jugaron entre otros Nahuel Tessitore que pasó por Almirante Brown y Cristian Fabbiani de Lanús y Newell´s Old Boys. También hubo chicos que siguieron su carrera en diversos clubes del ascenso.
            En esa década, la del 90 otro grupo de jóvenes de entre 18 y 25 años representó al club en los torneos de cancha de once de Ciudad Evita. El equipo era conocido como “Almafuerte Juniors”, porque tenía el menor promedio de edad con respecto a los otros equipos del campeonato en el que participaban Los Candomberos, Los Aromos, La Unión, Ameghino, Vemme y Lugano. Los partidos se jugaban los sábados a la tarde y los encuentros más recordados fueron cuando se le quitó el invicto a La Unión y los clásicos ganados contra Barrio Alas y Güemes Juniors.
            El plantel, dirigido primero por Juan Cuenca y posteriormente por El Chino Heredia y Ariel Cravero estaba integrado por Pablo Garabello, Sergio Fernández, Mario Gambina (h), Diego Romeo, Osvaldo Fernández, Rodolfo Tobar, Jorge Grebol, Esteban Ramos, Rodolfo Brito y Martín Cuenca entre otros. Marcelo “Lelo” Gerstner rememora cuando integro aquel equipo: “Recuerdo que nos cambiábamos en el salón de fiestas y cuando salíamos a la cancha las novias, familiares y amigos nos recibían con papelitos y aplausos. El club para mi y los chicos del barrio era nuestra casa, ya que en él pasábamos la mayor parte del tiempo y por eso jugar para el club que uno quiere es algo especial, además jugando para la categoría 69 contra el club 3 de Noviembre hice el que sería el primer gol oficial de Almafuerte en el baby fútbol”.






Capítulo VII Actividades y eventos

            Con la construcción de la pileta de natación fue desmantelado el escenario, hecho que marcaría en fin de los eventos realizados en el patio conocido como “La pista roja” por el color de las baldosas del piso. La sociedad había cambiado y los bailes de carnaval comenzaban a ser parte del recuerdo. En el club los eventos que se realizaron se llevaron a cabo en los salones de la planta alta y en el que actualmente se encuentra el gimnasio “American Gym”.
            En los 80 con el furor que despertaba Michael Jackson se organizaron concursos de Brekedance donde el ganador se llevaba una bicicleta, también se hizo “Noche de Titanes” con la Momia y otros luchadores. Todos estos festivales tenían el sólo fin de ver felices a los chicos de la ciudad que abarrotaban las instalaciones cada vez que se organizaba un evento.
            Desde 1975 a la fecha en el club actuaron Silvio Soldán, Alberto Morán, Armando Laborde, Marcelo y su show, Los Manceros Santiagueños, Dorita Burgos, el humorista “Nicolita” y se hicieron eventos como “La noche del destape” y exhibiciones de boxeo realizadas por el púgil Jorge “Violín” Salgado, vecino de la ciudad.
            En 1979 y por espacio de 4 años, el colegio Provincia de Salta dictó sus clases en las instalaciones del club.
            Había festivales en donde los socios se disfrazaban y parodiaban al dúo Pimpinela. Dichos eventos eran organizados por la subcomisión de fiestas que trabajaba a destajo para que todo saliera a la perfección. En la sede había máquinas de videos juegos, metegoles y pool, antes de la llegada de internet los chicos del barrio pasaban la mayoría del tiempo en las instalaciones del club aunque no practicasen ningún deporte. Los adultos se reunían a tomar algo, jugar al dominó, al ajedrez, las damas o hablar de todo un poco. Para ellos el club era el lugar de encuentro y la segunda casa.
            Otras actividades que se desarrollaron fueron: festivales de folclore a cargo de Washington Cuenca, Teatro, karate, atletismo, colonia de vacaciones, vóley, boxeo y gimnasia. En la década del 60 las competencias de patín artístico y de carrera, como las de ciclismo generaban una gran concurrencia en las que se entregaban premios y venían muchos competidores de los alrededores de la ciudad. También estuvo el centro de jubilados “Resplandor” y Osvaldo Diez con Manuel Pellegrini dirigieron una escuela de fútbol en los primeros años de la década del 90. Poco quedó de todo esto ya que las costumbres de la gente fueron cambiando y hoy en día el esplendor que generaron los clubes de barrio donde además de aprender los códigos y las enseñanzas de la vida, la familia disfrutaba con sus actividades y eventos; todo eso lamentablemente vive relegado al arcón de los recuerdos




Capítulo VIII El hockey Femenino

            Provenientes de la Sociedad de fomento Martín Miguel de Güemes, en 1992 se incorpora al club un nuevo deporte: El hockey femenino, al principio las cosas no fueron fáciles ya que no se contaba con cancha ni vestuarios para la práctica de esta actividad. Marta Rodríguez, ex jugadora y dirigente evoca los comienzos: “Al no haber una cancha usábamos la de fútbol y los vestuarios de la sede social, después hicimos la cancha pidiéndole tierra a la municipalidad y se trajeron máquinas para rellenarla y nivelarla. Esta tarea la hacíamos las mismas jugadoras.” La primera cancha estuvo ubicada donde está hoy la de rugby, luego se hizo la actual que se encuentra paralela a las vías del ferrocarril. Otras chicas que estuvieron en los comienzos trabajando duro fueron: Daniela y Paola Rivarola, Gabriela y Mariana Rodríguez, Mariela Sánchez y Verónica Bojorge.
            Al año siguiente el club ingresa a la Asociación Amateur Argentina de hockey sobre césped. A los colores tradicionales negro y blanco de Almafuerte se le agrega el rojo para la vestimenta. El club compite con divisiones primera, intermedia, quinta, sexta, séptima, octava y novena.
            5 de las columnas de iluminación de la cancha fueron donadas por “Tito” Dal Lago, el resto al igual que los cables se compraron mediante rifas y para la adquisición del alambrado se organizaron cenas. Supermercados “Ariel” fue el primer sponsor que luciría la camiseta. En el 2000 las chicas editaron una revista de interés general llamada “Paremos la bocha” con el fin de recaudar fondos. A pesar de la escasez de recursos y la falta de apoyo mantenían la buena onda sin desanimarse. Alberto Rodríguez fue el primer presidente de la subcomisión y de a poco se logró tener la infraestructura necesaria.
            En el 2002 Almafuerte obtiene la Copa por los 50 años de Ciudad Evita; sin embargo el partido más trascendental de todos estos años fue en el 2004, cuando al caer 3 a 1 de visitante frente al CASI se perdió la oportunidad de lograr el ascenso, siendo el momento más triste a nivel deportivo.
            Estos fueron algunos de los entrenadores hasta la actualidad: Ricardo Sobrado, Esteban Prosapio, Javier Crovi, Alejandro Junco, Carlos Trujillo y Enrique Steven.
            Muchas jugadoras pasaron por otros clubes de Buenos Aires y Mariana Rodríguez llegó a jugar en el Brescia de Italia. Los partidos más “chivos” siempre fueron contra Banfield, Lanús y Huracán. En el presente, con María Ghiglione como presidenta de la subcomisión y Analía López Ronzon como vice, el club compite en la zona “E” Césped natural. El culto a la amistad y el juego que generan las chicas hacen que muchas veces los resultados deportivos queden en segundo plano.







Capítulo IX El rugby

En 1995 desvinculados de Juventud de Sadop se incorpora a Almafuerte el rugby. Guillermo “Kiosco” Tevez recuerda cuando junto a Julio Tascheret, José Cantisani, Juan Carlos Rearte y Eduardo Astaburuaga llegaron al club: “Al no haber nada, nos pusimos a trabajar haciendo la cancha y después de los partidos utilizábamos el salón de la sede social para realizar el tercer tiempo, empezamos a juntar dinero y a construir los vestuarios que tienen 16 duchas y bancos para los jugadores entres otras cosas, el quincho tiene más de 200 metros cuadrados con todas las comodidades. Mediante un  subsidio pudimos conseguir la estructura metálica y el techo. El símbolo del escudo es un Ombú porque al principio como no teníamos un espacio físico, en lo alto de ese árbol que estaba en la entrada, colgábamos un farol y poníamos una mesa debajo; ahí comíamos y hacíamos las planillas”.
            Se empezó con una división superior, una intermedia y dos juveniles. A los colores negro y blanco de la institución se le agregó el rojo para diferenciarse de otros clubes, hoy en el ambiente Almafuerte ya es conocido como el “Tricolor” y tiene como “clásico” al Club Beromama de González Catán.
            En la actualidad entre juveniles, mayores y el equipo de veteranos “Las Vizcachas” cerca de 300 jugadores practican este deporte en Almafuerte. Desde que empezó el club juega en el grupo Reubicación IV del torneo de la URBA. Al tener una estructurara organizada, sumado a que el plantel va a tener mayor recambio, junto con el trabajo que se está haciendo en inferiores, en 4 o 5 años Almafuerte va a estar en condiciones de ascender de categoría, pero el ascenso no es una obsesión. La esencia del rugby es otra: es jugar, divertirse sanamente, ser compañero y solidario. Es importante remarcar que hasta los 15 años los chicos no juegan por puntos. Hoy se tiene la satisfacción de tener muchos jóvenes de Ciudad Evita. Uno de los encuentros más recordados por la trascendencia y por como se desarrolló el juego fue en el 2008 frente a Vicente López, cuando todo hacia suponer que los de zona norte ganarían cómodamente el partido, Alma se trajo la victoria por 19 a 13.
            José Macedo, Aquiles Ortiz, Javier Vázquez y Daniel Bello fueron algunos de los entrenadores que pasaron por el club. Al final de cada temporada el plantel realiza una gira en alguna ciudad del interior o de la costa atlántica.
            Pablo Calógero es el actual presidente de la sub comisión y Diego Paiz el vice de este deporte que sigue creciendo con esfuerzo y sacrificio día a día. “En este momento estamos recogiendo todo lo que sembramos en estos años de dedicación y trabajo”. Concluye Tévez.







Capítulo X Apostillas, recuerdos y directivos

            Es incalculable la cantidad de gente que ha pasado en todos estos años por el club. Una de las personas más queridas en Almafuerte fue sin lugar a dudas el fallecido futbolista y director técnico Osvaldo Diez, quien a pulmón limpió y emparejó las tierras donde actualmente se encuentran las canchas de rugby y hockey. Al igual que el ex arquero de Banfield Manuel Graneros, el cantautor Rodolfo Zapata solía pasar muchas tardes en la sede social. Alrededor de la base del mástil había placas de bronces recordando a ex directivos, demás está decir que hoy solo queda el mástil. En 1978 al celebrarse las Bodas de Plata se realizó una cena donde hubo una invitada de honor: Doña Laila Amerio, quien fuese la primera socia de mujeres de la institución.
            Mario Gambina, además de directivo fue el autor de la marcha canción del club que años posteriores a su creación grabara en piano Eduardo Aidelman.
            Cuando en la casa de la familia Gaite se filmaron escenas de la película “Gatica el mono”, el elenco dirigido por Leonardo Favio se cambiaba y ensayaba en el salón de la planta alta y el entonces bufetero Raúl Bovetti les preparaba la comida.
            Francisco “Coco” Rodríguez, hace un resumen de su paso por la entidad “En el baile de carnaval del 54 conocí a la que sería mi esposa, así fue como me acerque al club que estaba dando sus primeros pasos. Jugué en la Cuarta división, después formamos el equipo de básquet y años más tarde llegue a ser presidente. Almafuerte se hizo con alma, corazón y coraje, ha sido muchísima la gente que ha trabajado por el bien de la institución, en la cual he hechos grandes amigos y pasado más de la mitad de mi existencia. Lo mismo dice Daniel Cassagne, ex jugador, delegado, directivo y presidente. “Almafuerte ha sido parte de mi vida, donde he pasado momentos lindos y feos y se ha trabajado con tenacidad tanto en lo deportivo como en los institucional”.
            Estos son algunos miembros de comisión directiva que ocuparon diferentes cargos en diversas épocas y no aparecen nombrados en otros capítulos, pero también fueron y son parte de la historia: Pedro Verdún, Horacio Álvarez, Norberto Montello, Francisco Cabral, Liliana Gambina, Rogelio Gaite, Patricio Cravero, Carlos y Felipe Soto, José Bravo, Valentín Peralta, Pedro y Alfredo Nolasco, Arturo Conde, Carlos Ortega, Gabriela Zavattaro, Jorge Aguad, Marta Itatí, José Bullón, Francisco Vuodo, Roberto Amboade, Alfredo Tobar, Jorge Escala, Pedro Amerio, Elie Filet, Rosa Vázquez de Romano, Fernando Quiroga, Waldo y Rubén Fernández, Juan Juliá, Aldo Rocco, Juan José Vicente, Ricardo Matto, Francisco Viggiani, Cintia Frade, Néstor González, Yesica Marcarié, Daniel Iglesias, Antonio Rucco y Juan Segovia.








Capítulo XI Epílogo y agradecimientos

            A lo largo de los años fueron muchas las familias que colaboraron en la vida del club, estas fueron algunas ya que sería imposible nombrarlas a todas: La familia Gaite, Cuenca, Bravo, Oviedo, Rivarola, Castellini, Cartelli, Soutelino, Risler, Zavattaro, Cozza, Gambina, Serén, Vuodo y Brito. También hicieron su aporte Supermercados Ariel, el doctor Otegui y los comerciantes Protto, González y Moreno.
            Muchos coinciden en que Julio Sanguinetti fue probablemente el mejor de todos los presidentes de la institución. Rogelio Solofrizzo, quien fuera presidente del 91 al 98 y del 2003 al 2005 dice: “En el pasado Almafuerte fue lejos el mejor club de la ciudad, los bailes de carnaval fueron de lo mejor de la época y en el fútbol ha tenido grandes equipos, hoy el rugby y el hockey le han dado más trascendencia. Sin desmerecer a las otras instituciones, por superficie y por la cantidad de gente que ha pasado es el más grande de la zona. El deseo es que la gente de la ciudad se acerque y pueda llegar a ser uno de los mejores de La Matanza”. Esta es la nómina completa de todos los presidentes hasta marzo del 2009.
            Manuel Ledesma, Jorge Franco, Armando Pérez, Rogelio Galiotti, José Altamirano, Arturo Massolo, Mario Gambina, Ernesto López, Julio Sanguinetti, José H. Cozza, José Espagnol, Concejo Quintín, Juan Oscar Gambina, Eduardo Canepa, Francisco Rodríguez, Eduardo Cartelli, Elio Adesso, Rogelio Solofrizzo, Daniel Cassagne, Adolfo Romano y Edgar Etter.
            Almafuerte, al margen de lo deportivo y lo social es una gran familia que como en todas ha habido discrepancias de criterios con aciertos y errores, pero donde todos sus integrantes saben que el club está por sobre todas las cosas y es por eso que siempre habrá un vinculo afectivo con la institución pase lo que pase, deben ser muy pocos los vecinos de Ciudad Evita que no hayan estado en el club alguna vez.
            La historia del Club Almafuerte es un registro de propiedad intelectual. Ninguna parte de la obra puede ser reproducida por ningún medio sin previa autorización.

Agradecimientos
            Cuando comencé a escribir esta biografía lo hice con la mayor dedicación y cariño. Fue una larga y constante tarea buscando y corroborando datos y testimonios, al igual que para muchos Almafuerte es parte de mi vida y mi segunda casa. Quiero agradecer a Oscar Grebol, Rogelio Solofrizo, Oscar Gambina, Vicente Cortese, Julián Acosta, Francisco “Coco” Rodríguez, José Méndez, Marta Rodríguez, Guillermo Tevez, Pablo Vicente, Marcelo Gerstner y a todos los que colaboraron con este proyecto. A ellos mis más sincero agradecimiento por haberme ayudado a escribir la historia del Club Almafuerte, que es la historia de todos.

Rodrigo Damián Gaite/ Marzo 2009